The Smashing Pumpkins : Untitled. Untitled se publicó tras la ruptura del grupo en el año 2001, y se llegó a incluir a posteriori en el recopilatorio Rotten Apples. Esta canción, que guarda un estilo que nos transporta a la musicalidad de la etapa del magnífico Siamese Dream (aunque salvando las distancias), se publicó en formato físico como single de edición limitada juntamente con caras B del álbum Machina. Siempre he creído que se trataba de una buena canción de despedida para un grupo tan grande como lo fueron The Smashing Pumkins.
The Smashing Pumpkins tienen tal cantidad de material "perdido" que en su día les dio para publicar dos recopilatorios. El primero se publicó en 1994 bajo el título de Mashed Potatoes, que incluía 77 canciones entre demos, descartes y canciones en directo. Sólo se hicieron unas cuantas copias para los parientes más allegados del grupo, y años después alguien los colgó en Internet. El segundo recopilatorio se llamaba The Aeroplane Flies High, e incluía en una caja los 5 singles del álbum Mellon Collie and The Infinite Sadnes junto con 28 canciones inéditas (caras B, versiones...) a un precio de risa, ya que en su día me costó sólo 4000 pesetas, barato si tenemos en cuenta que era una edición limitada y de coleccionista.
En relación con la pista de Dolly VIta, decir que esta canción aparece en el single de 12' Tristessa (editado en 1990) que pertenece a su primer disco: Gish.Posteriormente fue incluida en el Recopilatorio de demos / caras B editado en 1994 y que se titulaba Piscies Iscariot.
Adorable - The House is Rotten. Esta canción aparecía como cara B en el segundo single que los británicos Adorable (increible grupo de Rock alternativo- Glam Rock- Shoegazing en activo desde 1991 a 1994) extrajeron de su segundo y último disco de estudio (el magnífico FAKE). El tracklist completo de este single incluía tres canciones: 1.- Vendetta. 2.- The Floating Game. 3.- The House Is Rotten
Si hay algo que le agradezco a internet es la oportunidad que me ha brindado de descubrir cientos y cientos de grupos y solistas que me habrían pasado totalmente desapercibidos, debido principalmente a la incapacidad de acceder a muchos de ellos/as por ser minoritarios, lo cual supone el no encontar sus obras a menos que las compres via on line. Para muchos internet se ha establecido como el gran culpable de la debacle de la industria musical, pero para un servidor, internet se ha convertido en el GRAN catálogo musical nunca soñado por los amantes de las 7 notas del pentagrama. Es más, y puedo parecer un bicho raro en este aspecto, nunca en mi vida me había comprado tantos discos como lo hago últimamente (bueno, como lo he venido haciendo en los últimos 7 u 8 años).
Si otra cosa he de agradecerle a los catálogos via on line es la gran oportunidad que me ha brindado a la hora de conocer canciones "enterradas", es decir, aquellas canciones no disponibles en los discos publicados por los artistas o grupos y que quedan relegadas a "salir" como complemento en los singles o en los recopilatorios. Esas canciones que son conocidas comunmente como Caras B o B sides suponen, en algunos casos, grandes composiciones que muchas veces quedan fuera del álbum de manera inexplicable. Desde aquí os invito a descubrir los grandes descartes que la gran mayoría no tuvo el placer de conocer, se abre la veda señoras/es...
Hace ya algunos años Pearl Jam se erigieron como creadores de una de las trilogías más brillantes de la música contemporánea. Abanderaron el sonido Seattle a principios de los 90 (conocido también como Grunge) con tres discos de temática oscura y rabiosa, véase Ten, Vs y Vitalogy, para después cambiar el rumbo hacia el Rock clásico e introspectivo con tintes de garage rock de su cuarta (y hasta ahora) última gran obra: No Code. A partir de ese momento la carrera de Pearl Jam se fue diluyendo con el paso de los años, siguieron publicando una nueva entrega de su música cada dos o tres años pero el resultado ya no era tan brillante como en sus inicios, tornándose la escucha de cada uno de sus trabajos como un "revival" continuo de su sonido impreso a partir de Yield, publicado en 1997. Tras casi una década de publicaciones centradas en el "gran" trabajo realizado por la administración Bush en los EEUU (Binatural, Riot Act y su homónimo Pearl Jam), y teniendo en común una sonoridad que dejaba a uno bastante indiferente, el quinteto de Seattle llega al final de esta década con un nuevo trabajo, más positivo, titulado Backspacer.
Es bien sabido que Pearl Jam es una banda que ha sabido sobreponerse a aquel movimiento de principios de los años 90, arrastrando a una gran legión de seguidores que no han menguado en demasía a lo largo del tiempo (algo que no se puede decir de la mayoría de grupos coetáneos al quinteto de Seattle) y demostrando gira tras gira que es una de los mejores bandas de rock en directo. Pese a ello sólo se les puede reprochar la inexistencia de evolución musical en la última década, que dio como resultado la publicación de discos que sin ser malos si eran más bien aburridos. Pero todo esto, desde el punto de vista de este servidor, ha quedado atrás con la publicación de este último trabajo (criticado por muchos por ser lo más "light" que Pearl Jam ha publicado últimamente), y es que Backspacer recupera (ojo, sólo a medias) la sonoridad de los primeros Pearl Jam mostrándonos un disco realmente notable, algo que ya no esperábamos la mayoría de seguidores.
Ha pasado ya la década en la que este grupo me dejaba con una sensación de vacío musical, y Backspacer me ha hecho recuperar la sonrisa y las ganas de disfrutar (ahora sí) de una de las bandas más importantes (hay que decirlo, ya con cierta madurez) de la música occidental. Posiblemente en todo esto parte de la culpa se deba a la producción de Brendan O'Brien, pero esto es algo que quizá no importe a muchos... y si el hecho que Pearl Jam (en estado puro) ha vuelto. Bienvenidos seais.
Hace ya cinco años que Green Day Publicó el que será, probablemente, el mejor trabajo de su carrera (véase American Idiot). Este ejercicio de "Punk" (entre comillas) y Rock anclado en la marisma de la música comercial les sirvió, por una parte, para dar el gran campanazo económico y mediático de su carrera, y por otra parte les sirvió para demostrar al mundo entero que la madurez había llegado a su carrera musical. En su día algunos fans pusieron el grito en el cielo, ya que Green Day se había adherido a la gran maquinaria comercial de la música realizada para salir por la MTV, un hecho que me produjo una gran hilaridad, ya que Green Day ha sido un grupo comercial desde sus inicios y tienen o han tenido tanta alma de punk como yo (vamos, ninguna).
Tras ese tremendo éxito y reconocimiento por parte de la prensa musical del brillante American Idiot, el trío de California sufrió un proceso de santificación por parte de esta prensa musical, digamos “especializada”, que les afectó en demasía, siendo el detonante del actual problema de 21 Century Brealdown. American Idiot sirvió para que unos Green Day en su etapa madura se interesase por los trabajos conceptuales de transfondo político (algo que no se les puede reprochar, pero que tampoco se les puede coger al pie de la letra) desdibujados bajo una brillante musicalidad Pop-Rock que daba de pleno en la diana de la música comercial. ¿Y 21 Century Breakdown? Este trabajo se ha convertido en la gran ocasión desperdiciada, la oportunidad para cambiar de dirección y hacer algo realmente brillante y sorprendente, por que lo encontramos aquí es una rimbombate obra teatral dividida en tres actos que a nivel musical recuerda y mucho a American Idiot, pero en versión soporífera. Me explico, 21 Century es como el recuento de las 3 o 4 caras B que sobraron del aclamado American Idiot entremezcladas con canciones mediocres y carentes de brillo.
Con el tiempo, 21 Century Breakdown será recordado como el etcétera de American Idiot, el gran hermano bastardo que todo el mundo esperaba (la gran salvación musical del 2009 decían) y del que nadie se acuerda ya.
Lineal y aburrido... Cuando el Diazepam entra en tu equipo de música.
El hasta ahora primer (y único) trabajo de los británicos The Orange Lights es el claro ejemplo de como intentar crear un trabajo que recuerde a cualquier disco de pop británco publicado en los últimos 10 años, pero insufriblemente lento. Para dicha fórmula tenemos los ingredientes correctos: el productor de la carrera en solitario de Richard Ashcroft (The Verve), un productor que es colaborador de Coldplay y un estilo que inenta emular (fallidamente) el estilo Brit-Pop de aquellos magníficos The Verve o de la peor etapa de Embrace.
¿El Resultado? Acabo de escuchar uno de los discos más aburridos, insulsos y pedantes de los últimos tiempos. Life es Still Beautifull es como un azucarillo recubierto de miel que intenta pasar por tu deshidratada garganta, una árdua tarea de deglución que no llega a ser digerida. Y es que cuando uno ha escuchado tres cortes del disco, se cansa de las baladas tristes y lineales, de los medios tiempos y de que no exista ninguna capacidad de sorpresa musical. Puede que el cantante (Jason Hart) tenga una voz que podría llegar a ser interesante, y puede que el grupo cuente con el antiguo miembro de The Lighthouse Family, Paul Tucker, pero ello no es suficiente para dejar de prestarle atención a dicho trabajo despues de dos o tres escuchas.
¿Life is Still Beautifull? Si Jason, lo es, pero también es demasiado corta para malgastarla en escuchar de nuevo vuestro aburrido debut. Esta es la razón por la cual quedará sumido por el polvo en el fondo del cajón dónde descansan aquellos trabajos prescindibles de la escena musical contemporánea.
Para aquellos sumergidos en el mainstream, el nombre de Slowdive les debe decir más bien poco, o quizá nada, y es que este fue en su época un grupo de corta vida (primera mitad de la década de los 90) con poca repercusión comercial. Han pasado ya catorce años desde la desaparición de Slowdive, y a día de hoy, la mayoría de la prensa musical que en su día los ignoró hoy los viste como los magos responsables de haber creado uno de los trabajos más importantes de la década pasada: Souvlaki. La desaparición de este quinteto en 1995 nos dejo, por un lado, con una obra póstuma aburrida y de difícil digestión bajo el nombre de Pigmalion, y por otro lado nos dejó con la creación de un nuevo grupo de corte folk y country llamado Mojave 3, formado por los "ex" Halstead, Goswell y McCutcheon, grupo que a día de hoy permanece en activo.
Nueve años después de esta disgregación, otro de los "ex-Slowdive" (el batería Simon Scott) creó en al que sería su su pseudónimo transformado en grupo: Televise. Este nuevo proyecto inició su camino en el año 2004 con la publicación de dos singles (Smile & Outside Out) que obtuvieron una buena acogida por la prensa musical, y que sirvieron de aperitivo para la publicación de su trabajo debut: Songs to Sing in A&E. Este cálido debut se puede considerar como un homenaje, un leve "revival" adaptado a la nueva década de lo que en su día fue la esencia de Slowdive: melodía, ambiente, sutileza, texturas y texturas de guitarra y sonidos electrónicos.
Una vez más nos hallamos ante un trabajo totalmente desconocido, que aunque no es sobresaliente, si que se puede considerar como un gran ejercicio creativo que nos transporta a la última década del siglo XX, y que a más de un sohegazer nostálgico le arrancará una buena sonrisa.
¿Hart@ de la radiofórmula y de que te inserten la música en el cerebro con un embudo? Aquí podreis encontrar todo aquello que que los "40 Criminales" no os van a enseñar...