Catherine Wheel : Happy Days.

Cambio de rumbo : Destino equivocado.
Cómo si de una maniobra perfectamente orquestrada se tratase, 1995 supuso el año de inflexion para la música Pop-Rock británica. Un lustro después del inicio de la década de los 90 veíamos como el género del Shoegazing estaba herido de muerte debido a su ya poca repercusión y a la disgregación de aquellos exponentes que lo hicieron florecer. Grupos como Ride, Adorable o Slowdive cesaban en su empeño de luchar contra el nuevo estilo impuesto por las tendencias de la época: el Brit pop.
Ese mismo año, otra tendecia llegada del otro lado del océano atlántico y gestada en los suburbios de Seattle daba sus últimos coletazos en la condena de la desaparición: el Grunge estaba definitivamente muerto.
Entre esta vorágine de muerte, y ceación Catherine Wheel, uno de los GRANDES exponentes del shoegazing y creador que dos trabajos imprescindibles como lo son Ferment (1991) y Chrome (1993), intentaba adaptarse a los nuevos tiempos huyendo del pop luminoso de grupos como Blur o Oasis para centrarse el el Rock Alternativo de nueva hornada inagurado por el genio de Billy Corgan y sus subalternos, es decir, por The Smashing Pumpkins. Tanta era la admiración que los integrantes de Catherine Wheel tenían por el magistral sonido de The Smashing Pumpkins que intentaron gestar un trabajo (Happy Days) cortado por el mismo patron del genio de Chicago. Pero genio solo hay uno, y con este trabajo Rob Dickinson, Brian Futter & Cia perdieron su identidad y con ella perdieron la maestria y el buen hacer que tan buenos resultados dió con sus dos trabajos anteriores.
Happy Days no es que sea un mal trabajo, es que recuerda en demasía a cualquier tema de Billy Corgan y eso supone un desgaste importante por la utilización de un sonido tan milimétricamente parecido al del cuarteto de Chicago. Por ello este trabajo transcurre entre altibajos que intercalan este sonido “made in Chicago” con canciones mas cercanas al Britpop con algún resquicio de guitarras añejas, cercanas al shoegazing. Casualmente estas últimas son las que mejor se dejan escuchar, ya que son menos “evidentes” que el resto de temas de este irregular trabajo.
Con Happy Days Caterine Wheel imantó su brújula y esto supuso que perdiesen el Norte para no encontralo jamás, principio del fin para un grupo minoritario que magistralmente creó uno de los mejores tranbajos alternativos de finales de siglo : Chrome.
Nota: 6 (sobre 10)
Judy staring at the sun.



