Pearl Jam : NO CODE

NO CODE: ¿Que es lo que quieres escuchar hoy?
¿Qué es lo que ocurre cuando te das de bruces con algo diferente? Para los más conservadores o para aquellos que gustan del control y la rutina, la diferencia puede suponer aversión o miedo, pero para aquellos que tienen una mente abierta a los cambios, la diferencia puede suponer un estimulante vital, o en algunos casos un amor perdurable.
La primera vez que escuche el cuarto trabajo de Pearl Jam (NO CODE) me di de bruces con un cambio notable ya que el quinteto de Seattle me tenía acostumbrado a viajar por otros derroteros. En un principio, este trabajo me supuso una difícil digestión, ya que sonaba diferente: a ratos más clásico, a ratos agresivo pero también sonaba arriesgado, introspectivo, variado... En un principio pensé que la culpa la tenía Neil Young y su maldito Merkinball (EP grabado meses antes con Pearl Jam), pero esa culpabilidad achacada al bendito de Young se fue diluyendo a medida que las escuchas de este trabajo se sucedían. Si, señoras y señores, NO CODE me llevó su tiempo, pero tras varias escuchas el flechazo fue inminente, y enamoré de por vida del cuarto trabajo de la banda de Seattle.
Dos años antes de la publicación de este magnífico trabajo, Pearl Jam ya había dado un giro a su sonoridad con Vitalogy (1994), alejándose en él del sonido Grunge de sus dos primeros trabajos y haciéndolo así menos accesible y directo. Al igual que su antecesor, No CODE se gestó en un clima de crispación y tensión debido al control que el frontman (Eddie Vedder) quiso llevar sobre la post producción del disco, lo cual supuso el casi-abandono del bajista Jeff Ament durante las sesiones de grabación. El resultado de esta vorágine creativa supuso la ruptura total con el sonido primerizo de la banda para así adentrarse en el Rock clásico, el sonido agresivo de garaje, las melodías de cuerda y los sonidos orientales... Pearl Jam rompía definitivamente con su pasado, con su música directa y hormonal y con su lírica de rabia y adolescencia para viajar en el mar que habla sobre la madurez y la espiritualidad, cuestiones que te planteas más profundamente según vas creciendo.
Estéticamen te las ediciones realizadas en vinilo y CD están configuradas por 144 fotografías (Polaroid) de 2x2 cm realizadas por los integrantes de la banda y que configuran un mosaico que a priori parece desordenado y caótico. Pero si uno se toma la molestia de abrir completamente el libreto para visualizar la portada /contraportada a la vez, podrá observar desde la lejanía como aparece ante sus ojos la figura de NO CODE (un triángulo con un globo ocular dentro). Respecto al significado de este título y esta iconografía existen varias teorías, siendo la más acertada la de no resucitar. En la terminología médica anglosajona, un NO CODE es una orden de no resucitación de un paciente por incompatibilidades con la vida (en nuestro país esto se denomina NO RCP), y Vedder & cia decidieron ponerle este título por el miedo a que su experimento saliese mal. Si esto hubiese sido así, el trabajo quedaría sepultado de por vida y no se rescataría ni para tocarlo en directo.
Pero este paciente tan especial y difícil de digerir (a priori) reaccionó correctamente a su tratamiento experimental, superando la prueba de la vida y la muerte y convirtiéndose en disco de las mil caras.
¿Cual de ellas quieres escuchar hoy?
Nota: 8 (Sobre10)



