Radio Futura : La Canción de Juan Perro.

La Excepción que confirma la Regla...
Hace unos meses leí una entrevista realizada Álvaro Urquijo (Los Secretos) en un periódico de tirada nacional. En dicha entrevista reafirmaba un pensamiento que siempre he tenido: que la Movida Madrileña, ese movimiento contracultural y underground que luego se extendió por las principales capitales del país y que se estableció durante la década de los 80, era un movimiento que al día de hoy se había mitificado totalmente, siendo en realidad una contracultura que en su día olía a “sobaquina”. Cuatros años antes de esta entrevista, Joaquin Niki (letrista de Los NIkis, otro mítico grupo de la Movida) postulaba que dicho movimiento cultural era “Naif y Cutre” y que tanto revival de aquellos años realizado en la actualidad era sobrevalorar lo que en realidad llegó a a ser todo aquel despertar. Estos dos postulados coinciden en lo que yo siempre he pensado, en parte, sobre toda aquella cultura, ya que aunque siempre me ha parecido muy Kitsch también he sabido reconocer el mérito de “La Movida como un instrumento de escapa en dirección contraria a la de aquella España post franquista, una huída de la cultura establecida para así poder modernizar el país (con el apoyo, en algunos casos, de algunos políticos socialistas).
¿La diferencia respecto a los gurues de la música occidental? Mientras que en el Reino unido o en los Estados Unidos la sonoridad Pop y el posterior sonido Madchester revolucionaban la cultura musical popular, en España se intentaba hacer lo mismo pero “con cuatro duros” y con resultados, en la mayoría de casos, mediocres. Es por esta razón que la mayoría de aquellos trabajos musicales publicados en los 80 resultan en la actualidad tremendamente desfasados y, en la mayoría de casos , de triste calidad. Si, es verdad, con el paso de los años todos recordamos excelentes singles que fueron hits directos y que permanecen en nuestra memoria colectiva, pero pocos discos superarían hoy el listón de trabajos míticos. Y entre estos pocos trabajos mencionados existe uno que brilla con luz propia, y que supuso un antes y un después para la música de este país: La Canción de Juan Perro.
Nos encontramos en 1987, los hermanos Luis y Santiago Auserón junto con el guitarrista Enrique Sierra deciden cambiar, una vez más, el rumbo del sonido de Radio Futura. Para este nuevo trabajo (ya sin su batería de toda la vida que deja el grupo por desavenencias sobre este nuevo rumbo sonoro) los hermanos Auserón y Enrique Sierra deciden volver al sonido en si, a lo básico, huyendo de la experimentación barroca y recargada del experimental “De un país en llamas”, publicado dos años antes. Para la creación de esta obra maestra de la música española, Radio Futura deciden grabar el disco en los estudios Sigma Sound de New York y así grabar con la mínima tecnología posible (al contrario que su trabajo predecesor) con el fin de volver al desnudo, a lo básico , a la esencia de los ritmos clásicos del Rock, Pop, R&B, Jazz y la sonoridad de lo que hoy se conoce cómo música latina. Esto es lo que esconde este magnífico trabajo, diferentes estilos milimétricamente conectados entre sí y bordados a mano con unas letras magníficas, salidas de la cabeza de ese antiguo estudiante de Filosofia de la Universidad de la Sorbona que un día cambió las clases por los estudios de grabación y que gracias a ello creó (junto a sus compañeros de viaje Luis y Enrique) la piedra angular de la música contemporánea de nuestra historia reciente. Y es que esta magnífica obra que destila calidad, sabe a calidad y huele a calidad, supuso un punto de inflexión para los grupos y artistas de este país que tomaron a “La canción de Juan Perro” como el ejemplo de cómo hacer un trabajo magistral que además fuese un éxito de ventas (de él salieron hasta siete singles) y que aunara las alabanzas de público y crítica.
Gracias a esta magistral obra de 41 minutos de duración el mundo musical de la famosa y mitificada “movida” puede mantener la cabeza alta, orgullosa de haber sido espectadora de la creación del disco más importante de la década de los 80 en nuestro país y uno de los trabajos imprescindibles de la música contemporánea.
Nota: 9'5 (sobre 10)




