The Wall by PInk Floyd

Roger Watters y su descenso a los infiernos.
Los seguidores y la crítica son unánimes a la hora de describir el decimotercer álbum de Pink Floyd : Obra Maestra, pero como seguidor acérrimo del cuarteto Británico difiero sobre este parecer absoluto. Si, The Wall es una gran OBRA conceptual y homónima del genio (muy venido a menos) de Roger Watters, pero en absoluto es el mejor trabajo de PInk Floyd (véase Whish You Where Here & The Dark Side of the Moon).
Cuenta la leyenda (tranquilos, no les voy a contar un cuento) que durante la gira que PInk Floyd realizó del álbum Animals durante el periodo de 1977-1978, un fan exaltado durante un concierto en Montreal hizo que Roger Watters "perdiera el norte" y se dedicase a escupir al público, siendo este echo el detonante de la concepción del álbum The Wall.
¿La Razón?
Roger Watters siempre había repudiado el tener que tocar en grandes espacios , ya que su concepción de un concierto incluía darle prioridad a lo visual y musical, quedando el grupo en si en un segundo plano (las grandes giras suponían el ejemplo de la alienación de las masas en referencia a las superestrellas). Por ello, Watters comenzó a fantasear con la idea que un gran muro (en sentido literal) fuese capaz de separar al grupo del público durante los conciertos.
Este echo tan surrealista fue el la semilla que gestó una de las obras más importantes de la historia de la música. Inicialmente la idea de la alienación músico-fan había de servir para la concepción de un nuevo trabajo, pero a esta idea inicial se le fueron añadiendo ladrillos que "hablaban" sobre el fracaso sentimental, la pérdida de un padre con la consecuente sobreprotección materna, la educación opresiva inglesa, la guerra o la locura: ¿Alguien se acuerda de Syd Barret?.
Para poder llevar a cabo el hilo argumental del trabajo, Watters creó un antihéroe enfermizo y traumatizado a causa de los devaneos que su propia vida le había deparado.
De esta manera, y a través de 26 canciones divididas en dos discos, Watters nos muestra a un antihéroe llamado PINK ("Alter-Ego" del mismo Roger Waters), una persona traumatizada por la muerte de su padre durante la Segunda Guerra, lo que condiciona que sea educado bajo una protección materna extrema y de acuerdo con las reglas de un sistema educativo opresivo. Este antihéroe crecerá siendo una superestrella del rock, con grandes problemas sentimentales y de drogadicción que lo conducirán a la locura y a la transformación de su propio ser en un dictador fascista (algo que él ha aborrecido toda su vida).
Todos estos determinantes vitales que hemos nombrado se transforman en ladrillos que construyen un muro opresor en torno a Pink, el cual llevado hacia el límite de la locura celebra un juicio ficticio contra si mismo (que le permite derribar el muro y volver a "fluir".
Como habrán podido interpretar, este gran trabajo, tan oscuro y enfermo, no es más que el repaso vital de la traumatizada vida de Roger Watters, y esa es la razón de que 19 de los 26 temas del disco estén firmados por él, siendo el resto fruto de la colaboración con el co-frontman del grupo, David Gilmour. Gracias a esta colaboración (la última en la historia de Pink Floyd) nacieron cinco temas, de los cuales 2 se han convertido en himnos de la historia del rock : Another Brick in the Wall (part II) y Confortably Numb.
Sin duda una gran obra musical, con variados pasajes vitales traducidos en canciones, relatos sonoros con los cuales nos hemos identificado alguna vez.
Nota: 8'5 (Sobre 10)



