U2 : No Line on the Horizon

Retorno a la palestra con pólvora mojada.
Desde hace ya algunos años, escuchar cada nuevo trabajo que los Irlandeses U2 publican me supone un esfuerzo considerable. Posiblemente esto se deba a pura pereza, a desinterés o simplemente se deba a que me han defraudado ya tantas veces desde que publicaron el megalomaníaco POP (1997) que ya no espero nada especial de ellos, y no estoy dispuesto al consiguiente desgaste de tiempo que conlleva el dar reiteradas oportunidades (a través de repetidas escuchas) a sus nuevas creaciones. Por estas razones he tardado más de dos meses en escuchar el último trabajo de U2, un tiempo que me ha servido para “cogerle ganas” al regreso de los irlandeses tras cinco años de silencio.
Antes de mi primera escucha de “No Line on the Horizon” había leído las declaraciones de Bono & Cia en las cuales apostillaban que su nuevo trabajo era lo que supuso en su día la publicación del impresionante Achtung Baby: evolución, cambio, novedad, magia… en definitiva y según sus declaraciones : música que llegaba de otra galaxia. Quizá llevado por estas afirmaciones la primera impresión que me transmitió la escucha del nuevo “hijo” del cuarteto irlandes fue algo semejante al tongo: ¿Dónde narices esta la evolución que me habéis prometido?
Hace ya años que U2 bajó de los altares de la maestría y el riesgo (concretamente la última vez que estuvieron en él fue con la publicación de Zooropa, allá por 1993) y por todos es sabido que desde hace años son dinosaurios del Rock que buscan desesperadamente el no repetirse (algo que es de admirar), o eso es lo que a priori gritan a los cuatro vientos pero luego no hacen. A este factor le sumaremos la evidente la pérdida de capacidad vocal de Bono trabajo tras trabajo (una voz decadente que suena a vieja con falsete y que queda lejos a la que tenía a principios de los años 90) y también le sumaremos la repetición trabajo tras trabajo de los pasajes sonoros salidos de la guitarra de The Edge, el cual se dedica en la actualidad a copiar aquellas texturas sonoras de magnífica evolución que caracterizaron a los U2 de los primeros 15 años.
Otro elemento a añadir a este popurrí sonoro es la producción (magnífica, eso si) de los genios Daniel Lanois, Brian Eno y Steve Lillywhite con los cuales colaboran desde 1984 y que posibilitaron que U2 fuesen tan grandes en el pasado y ahora tan reiterativos y cansinos. Se nota (y mucho) que Brian Eno y Daniel lanois son co-autores de 7 de las canciones del nuevo trabajo. Me explico: este último trabajo es mucho más elaborado y denso que sus predecesores (Atomic Bomb o All that you can´t leave venid), pero si prescindimos del exceso de producción de las canciones encontraremos lo mismo que U2 nos ofrece desde hace 12 años: Grititos del Bono actual intentando emular al Bono del pasado, estribillos y coros que nos recuerdan en demasía a cualquier trabajo de sus primeros años, guitarras que emulan a las que podemos encontrar en trabajos como War, The Joshua Tree , Atomic Bomb… Todo lo que posee este nuevo trabajo parece nuevo e innovador, pero tras unos minutos de escucha el oyente percibe que volvemos a estar ante un popurrí sonoro (como ya encontramos en su trabajo antececesor) pero con un exceso de producción que intenta enmascarar (de manera fallida) la gran mentira. Pese a tanto desajuste crativo-sonoro cabe destacar el magnífico trabajo que han realizado con la línea de bajo de cada una de las canciones., nunca había escuchado a Adam Clayton tan en forma.
Tras las sucesivas escuchas me he dado cuenta de como toma relevancia el signo de “=” de la portada de este trabajo , y no porque la portada haya sido plagiada (la utilizó Taylor Deupree para un trabajo que publicó en el año 2006,) sino porque una vez más Bono ha pecado de grandilocuencia y ha demostrado su megalomanía y narcisismo al gritar a los cuatro vientos el gran cambio de U2, el nuevo giro de tuerca al sonido de la banda cuando en realidad lo que nos han vendido es lo mismo de siempre, eso si, megaproducido excelentemente por tres genios de las tablas de mezcla.
Sin línea en el horizonte, sin ver el fin del camino, los dinosaurios del Rock continuarán haciendo aquello que más les gusta: hacer música, algo que respeto y admiro, algo que a la prensa “especializada” les encantará para su regodeo y unto, algo que a mi me dará igual, ya que este trabajo me ha defraudado definitivamente.
Posiblemente sea ya la hora de que U2 se tornen humildes y dejen de vender humo, demasiados años llevan oliendo a chamusquina.
Nota : 4 (Sobre 10)




